“El arte tiene que estar para transformar, todo arte que no transforma no tiene razón de ser.”

FOTOGRAFÍA: SBDKacho

*TEXTO TRANSCRITO EN PALABRAS TEXTUALES DICHAS POR LOS ENTREVISTADOS.

Con el Taita Imbabura cubierto de nieve de fondo y al calor del “puro” (puntas o licor concentrado de caña), se escuchaban rimas que venían desde atrás de la casa donde me encontraba. “Ahora reacciona, ya mira y camina por tu zona, de tus raíces jamás te alejarás por más que  corras”.

 Eran Sumay (MC), Daniel (MC), Curi (batería y vientos), Rumi (bajo), Ati (cuerdas), Diego (teclados) y Alic en el sampler. Juntos entonaban “Yuyay”, una canción que llamó mi atención por el contenido de su letra y precisamente porque hoy es difícil encontrar una obra crítica que no use las clásicas frases genéricas y arreglos bailables para que a la gente le guste.

ENTREVISTA

 La Toronja Mecánica:

¿Cómo se conocieron?

Daniel:

Nos conocimos en la U en Quito, el Diego estudio piano, el Ati guitarra y yo producción. Conversando, ellos me cuentan que habían estudiado en un colegio de música en Cotacachi y que todos sus hermanos tocaban y componían. Teníamos algo en común que era el hip hop (lo hacíamos siempre con pistas) y pensamos que podíamos formar una banda con instrumentos reales para que sonara mejor. Nos tomó tiempo consolidarnos y 8 años después teníamos listo el producto que escuchas ahora.

 La Toronja Mecánica:

Pude escuchar una frase que se repetía constantemente en la canción, Shinallami Kanchik ¿cuál es su significado?

 Daniel:

¡Así mismo somos!

Shinallami Kanchik, es el nombre de nuestro primer proyecto y es lo que queremos expresar en nuestra composición, nuestra identidad. Empezamos con 6 pistas hechas en computadora y luego mientras ensayábamos con instrumentos reales la banda fue adquiriendo su sonido propio. El disco que vamos a sacar tiene las 6 canciones antiguas pero esta vez tocadas con guitarra, bajo, batería, cuerdas y vientos andinos, además de 6 canciones nuevas.

 La Toronja Mecánica:

 ¿Es cagado trabajar con tanta gente? ¿Son ocho, verdad?

 Daniel:

 ¡Chucha sí!  ocho y a veces nueve, es complicado trabajar todos pero ahí entra una parte fundamental del planteamiento de la banda, la construcción comunal o colectiva de las cosas, de las ideas, de las decisiones y de la vida misma.

Por ejemplo, vos le dices a la gente que no dependa del estado, ellos se asustan y dicen ¡no! ¿Pero quién nos va a gobernar? ¿Pero quién nos dirige? es algo tácito, siempre tiene que haber alguien que nos dirija.

No.

Podemos dirigirnos entre todos como colectivo y ahí nace el reto. Es más fácil que alguien tome las decisiones, un jefe o un líder y sale el producto más rápido por lo tanto nadie se complica. Acolitarse entre todos, que no haya un jefe y salir por nosotros mismos. Shinallami Kanchik.

La Toronja Mecánica:

 ¿Y en el lado creativo?

Daniel:

Se va construyendo entre todos, a veces tienes que aflojar y soltar el ego así no te parezca,  tienes que ceder por el bien de la banda.

 La Toronja Mecánica:

¿Cómo son Los Nin al bajarse del escenario?

 Daniel:

De lo que se trata es que no solo las canciones hablen,  sino que cuando te bajes de la tarima pongas en práctica todo lo que predicas, en tu vida cotidiana, en el trabajo, con tus panas. El arte tiene que estar para transformar, todo arte que no transforma no tiene razón de ser. Transformar la realidad.

 La Toronja Mecánica:

¿Cómo reacciona la gente en Cotacachi y en Otavalo cuando escucha a los Nin? La mezcla de la raíz, el Quichua y el Hip Hop local.

 Daniel:

En Cotacachi hay el instituto de música, es un espacio legendario. Mucha gente ha estudiado ahí, el resto de Los Nin han estudiado ahí, Cotacachi tiene tradición musical, le dicen que es la tierra de la música y es la capital de la música del norte del país. Tiene bastante producción y músicos que han trascendido. Hay un montón de maestros, los maestros que se han mantenido activos por más de 30 años como el grupo Yaraví. Ellos durante años nos han cagado. Para ellos nosotros somos los guambras cagones, borrachos, pelones que hacen bulla. A pesar de eso, crecimos y logramos hacer proyectos, creamos una escena contemporánea y eso contrasta claramente con la vieja escuela.

 Rumi:

Hoy los guambras ya no hablan quichua, sus papás ya no les enseñan. Imagínate tener un idioma y que se pierda. Nosotros tenemos el chance de tocar para la gente que está perdiendo sus raíces, les causamos intriga de donde vienen, de su origen.

La Toronja Mecánica:

¿Cómo reciben las nuevas generaciones la escena creada?

 Daniel:

Nadie es profeta en su propia tierra, sin embargo hay una gran diferencia que está marcando esta época.  Los maestros legendarios con más de 30 años de trayectoria siempre tocaron covers, talvez tengan uno o dos temas creados por ellos. La nueva escena ofrece temas propios, totalmente originales y las nuevas generaciones se identifican con eso, ser original.

 Rumi:

Cuando los guambras nos escuchan luego se cuestionan y preguntan a sus papás, hablan de ciertos temas y se quedan inquietos.

 La Toronja Mecánica:

Se nota que hay una división muy marcada entre lo tradicional y lo contemporáneo ¿Cómo toman las generaciones pasadas que la juventud rompa con las costumbres y transforme su cultura?

 Daniel:

Hay comentarios de parte y parte, los que dicen que estamos haciendo ‘verga’ la cultura y los que son más abiertos y nos apoyan. El tema de la cultura loco, es para discutir esta vida y la otra.

 La Toronja Mecánica:

¿Lenin o Lasso?

 Daniel:

Mejor brindemos, ¡salud!