Independientemente de que sea hombre o mujer quien escribe esto, les contaré una experiencia nueva y diferente que me enganchó poco a poco y me tuvo en “ringside”, es decir ‘estar en primera fila’.

Les voy a contar mi experiencia en un evento de Box. Pero no de cualquier evento, sino de la primera edición de un evento que lo llamaron “Sparta Box”; imagínense, empezando por el nombre pensé que era una película, el lanzamiento de un videojuego e incluso un lugar donde vería hombres gigantescos como espartanos (con armaduras y todo). Pero bueno, la realidad es que sí fue algo como de película lo que viví.

Empezaré por el “Careo” del día anterior al evento. Yo quería ir a todo lo que involucraba el evento y este “Careo” era parte importante del procedimiento. Pensé que era como una mini rueda de prensa o algo parecido, pero no. Literal los boxeadores se veían las caras, entonces entendí por qué se llamaba “Careo”. Hacían un “pesaje”, donde los boxeadores se pesaban y decidían quién pelearía con quién.

Siguiente día, el evento sería en Quito, en el Club El Condado. Llegué al lugar, caminaba con mucha intriga por ver cómo se veía un evento así. Había una fila organizada para ingresar, seguridad en la entrada y una que otra persona vestida casi casi que de a terno y vestido formal. Me llamó la atención, pero no fue para tanto; al ingresar la cosa se fue relajando.

Antes de que inicie el evento, paseaba por todo el lugar; sillas, gente, comida, degustaciones, risas, conversaciones, música, luces, cámaras y boxeo. Para quienes les gusta el rock clásico y fueron de coincidencia al evento porque les pasó lo mismo que a mí, hubiesen estado igualmente en su ‘nirvana’ por la música (10 puntos por eso “Sparta Box”) y se hubiesen enganchado con la onda del evento, hasta llegar a estar “ringside” como yo, se los aseguro.

Anunciaron a los primeros dos boxeadores, mencionaban el peso como lo más importante, luego fui entendiendo mejor todo esto; incluso porque la curiosidad me hacía preguntar de todo a quienes estaban en el evento. Iban a ser cinco peleas, una de ellas, la última, era indispensable, se peleaban el Título Sudamericano entre Ecuador y Perú; no les adelanto quién gano, pero sí les puedo decir que hasta me olvidé de tomar fotos por lo atent@ que estaba a la pelea. Así como habían momentos de silencio del público, de un momento a otro, también se escuchaban gritos de aliento a los boxeadores, una mezcla entre tensión y adrenalina absoluta.

Aparte de los boxeadores y de quién ganaba, realmente me llamó la atención todo lo que pasaba alrededor y lo que hacían las personas involucradas. Mientras veía cada pelea, que tenía tres rounds cada una, me preguntaba de qué dependían los tiempos, los ganadores, cuántos rounds, etc. Entonces decidí acercarme más a las personas que tocaban la campana o realizaban el arbitraje de la pelea. Me senté en una silla al lado de quien tocaba la campana y aplaudía con unas tablas de madera cada cierto tiempo. No entendía por qué o a qué momento tenía que hacerlo ni nada. Entonces le iba preguntando; las tablas las chocaba como aplausos 10 segundos antes de que acabe un round o de que empiece otro round, antes de tocar la campana. Mientras yo estaba ahí, las personas de la organización se portaron como nunca me hubiera imaginado, me veían sentad@ tan cerca del ring que me traían agua o energizantes.

Sentad@ al lado de Marco, “Cronometrista” o “Juez de Tiempo”, le pregunté hasta lo más obvio de las peleas porque realmente no sabía cómo funcionaba. Hasta que después supe que, si la última pelea tendría 10 rounds, duraría 30 minutos (tres minutos por round) más un minuto de descanso entre cada round, entonces sería de 40 minutos. Pero ¿saben qué pasó? La pelea final se acabó en el 8vo round por “KO técnico”. ¿Qué pasó? ¿Por qué pasó eso? Me perdí. Pero fue porque el boxeador peruano se retiró, pues ya no podía más y ¡ECUADOR GANÓ el Título Sudamericano del WBC (Consejo Mundial del Boxeo)! representados por Edwin ‘El Sobrenatural’ Bennett.

Pero cosas que me llamaron mucho más la atención es la gentileza y humildad de todas las personas que son parte de este deporte, desde el Cronometrista hasta el boxeador. Resulta que el Juez en el ring era el hermano del Cronometrista y ambos eran hijos de uno de los jueces fuera del ring, a quien le decían en sus buenos tiempos de boxeador “Marco KO”, porque daba un golpe y dejaba KO a cualquiera en el ring. Detalles que hacen que un evento así tenga más sentido y que sepamos algo más allá de solo ir a ver peleas de box.

En fin, puede que, hasta ahora, tampoco haya entendido tanto del boxeo, pero sé que les he contado algo que otras personas lo hubieran vivido igual que yo, sin saber absolutamente nada de un evento así, pero haberlo disfrutado completamente. Así que, si te gusta el box y te lo perdiste, te recomiendo no perdértelo en su segunda edición. Y si no cachas nada del Box, puedes igual ir, tendrás buena música, buen ambiente y la pasarás bien. Quién sabe, acabarás enganchado con el deporte y eventos así tanto como yo.

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