«Como cuando uno está tan empachado de realidad, que anhelas el poder conectarte con tu estado subconsciente.»

Amor, desamor, miedos, caricias, aliados, mensajes subliminales, agua, color, sabores, números, felicidad, necesidades, ego, tierra, orgullo, intuición, aire, gente, lugares, no lugares, fuego, mundo.

Tu narrador interno sabe conectar todo a la medida perfecta, tanto, que te da temor. Temor, sí, temor. Esa sensación que nos mantiene prevenidos, para ser un poco más cuidadosos.

– Decisiones, ¡pff! TODOS LOS DÍAS.

«Miedo», él es tu demonio. No te previene, te bloquea y se presenta en todas las formas posibles. Saber canalizarlo, convertirlo en valor y transformarlo en el héroe más grande que puedas tener es un desafío y a la vez el descubrimiento personal más grande.

TÚ eres tu héroe. De aquí en diez años ¿quién será tu héroe? .- Tú lo eres.

En diez años te preguntas: ¿Soy mi héroe? .- No lo soy.

Pero en diez años más lo seré y esa es siempre la visión: proyección propia.

Todo pasa, el reloj sabe cómo girar sus manillas. El tiempo es relativo, cada quien lo siente de diferente manera, es circunstancial; una hora puede ser como un minuto y viceversa. Sé paciente, no corras, enfréntate a tus demonios, acéptalos como parte de tu ser; sólo así podrás aliarte con ellos y no estar en su contra.

«Uf, Sueños, ¡Sí! deme 2 por favor!»

En ese mundo se presentan desde los colores más cálidos hasta los más fríos; para muchos son diez para otros son 100, la gama es lo de menos. Ese pequeño gran mundo en el que te das cuenta que no es fantasía, sino la misma realidad disfrazada de imaginación. Tan conectados el uno con el otro que cuando regresas al cuerpo que se te ha otorgado, te das cuenta que eran alertas; sí, de color rojo, alertas a las que hay que estar atentos. Tan convencida de esa, mi verdad. Detalles impredecibles se vuelven predecibles en este mundo, el mundo donde la intuición se hace presente.