Un 13 de enero me topé con unos amigos para conocer uno de los que terminaría siendo de mis lugares favoritos para comer sushi en Quito, Shibumi. Llegué en un Uber al barrio “Las Casas”, me moría de ganas por pedir el típico rollo Philadelphia, pero desde el primer paso que di en el restaurante me percaté que era un lugar con un toque especial. Tienen muy presente la cultura japonesa desde que te sientas y te atienden.

El mesero se acercó y me entregó la carta, enseguida le pregunté: ¿qué rollos son especiales aquí? Me dijo que uno que le gusta bastante a las personas era el rollo de salmón con salsa teriyaki/brandy y café de altura, dentro de mí decía «chuta esto del salmón no me gusta, pero probemos” y me arriesgué. Después le pregunté sobre un rollo que había escuchado pero no estaba segura si era un mito o una realidad, un poco nerviosa le dije: ¿ustedes venden un rollo que es con cannabis? y me dijo: ¡Sí! el dorado con cristales de cannabis en aceite de salsa inchi “dicen que es bueno”, pero enseguida se rió diciéndome que era mínima la dosis y que no iba a pasar nada. En ese momento mi curiosidad pudo más y pedí uno. Esperé como unos 15 minutos hasta que me trajeran toda la experiencia.

 

Llegaron los rollos, tomé los palillos atacando al rollo de “Cannabis” y ¡ufff! fue una explosión de sensaciones increíbles, nunca había probado algo así, primero la contextura y frescura del dorado se complementó con los cristales de cannabis, que al principio eran un poco amargos pero conforme pasaba por mi boca iba descubriendo nuevas sensaciones en mi paladar. Después de un rato, no sé si era paranoia, pero me sentía muy relajada y a gusto, yo asumí que era el rollo (risas). Hubiese deseado pasar toda la tarde tomando té verde, relajada… sin duda fue una experiencia llena de sensaciones ¡Por más propuestas diferentes en Quito, y a disfrutar el #DíaMundialDelSushi!